Uno de los temas tratados recientemente, ante el equipo de directivos y expertos del Consejo de Europa. Fue un análisis en profundidad para entender el por qué en el Mercado de Trabajo actual, es imposible que se pueda ofrecer un perfect matching, o simplemente un matching. O lo que es lo mismo, que trabajadores y empresas puedan ajustar sus necesidades de forma eficiente (reducción drástica del tiempo del Paro Friccional, y un “casamiento” o ajuste bajo un criterio de optima idoneidad, entre el perfil y competencias del profesional, con las necesidades de competencias que defina la empresa para un puesto de trabajo concreto.)
Una de las primeras conclusiones que hemos presentado, es que éste problema es universal. Lo hemos visto localizado en todos los continentes.
Su origen está localizado en el paradigma con el que define la Internacional Labour Organization (OIT), la organización del trabajo. El Internacional Standard Classificaction of Occupations, con más de 42 años de funcionamiento, ha sido utilizado como base de estudio estadístico, para normalizar los criterios de análisis del desarrollo económico y social de todos los países.
Una respuesta acertada para 1968, pero un obstáculo al desarrollo económico y social en el siglo XXI.
La utilización de los Catálogos Nacionales de Ocupaciones, según estándar de la OIT (ISCO), ha dejado de ser un instrumento eficiente no solo para medir el grado de desarrollo social y económico de cada país, sino que además es uno de los principales obstáculos para la modernización y definición de medidas de eficiencia en el Mercado de Trabajo.

Los fundamentos Tayloristas con los que trabaja el CNO se centra en una visión del profesional como “recursos” perfectamente sustituible. Considera que un profesional con una cualificación determinada, que ostenta un cargo determinado, es perfectamente capaz de hacer lo mismo en cualquier otra organización. Este sistema que análisis de trabajo, es el utilizado por los Servicios Públicos de Empleo a través del SISPE (Sistema de Información del Servicio Público de Empleo), que estructura no solo los procesos de Políticas Activas de Empleo a través de los diferentes programas definidos desde Bruselas y que adoptan las siguientes categorías: OPEAS, CIEs, POPIs, CAIL, ADL, IPIs, etc. Sino la inmensa mayoría de los procesos de publicación de ofertas de empleo, y definen y mantienen un paradigma que afecta a todos los agentes que intervienen en el mercado de trabajo.
Qué hace que ahora no sea útil este sistema?
La especialidad de la Empresa, y de su trabajo. En los últimos 20 años hemos experimentado una aceleración como nunca antes se había experimentado en base a la tecnología y al conocimiento. Las pequeñas y medianas empresas, gracias a la extensión de la tecnología, y al abaratamiento de sus costes, ha logrado modernizar y especializarse en muchos de sus procesos. Esto ha logrado, que una de las estrategias más importantes dónde las organizaciones modernas han puesto su interés, es en la DIFERENCIACIÓN y ESPECIALIZACIÓN.

En este afán por diferenciarse, y liderar las ventajas competitivas, ha estado lleno de errores. Por lo menos así lo reflejan los trabajo de investigación de Scott Morton para el MIT en 1991, y Nelson para la OCDE también en el 1991. En ambos informes realizaban un análisis sobre las consecuencias y orígenes de la Paradoja de la Productividad. Ambos analizaron como la utilización de la tecnología se ha enfocado estratégicamente mal, de los problemas que genera el cambio cultural, pero de forma muy valiente, fueron los primeros en advertir que muchos de los indicadores que se vienen utilizando para medir la riqueza, la capacidad de desarrollo, y el valor de la economía mundial, podían estar quedándose obsoletos.
Todo este cambio tecnológico, ha contribuido a acelerar una transformación social y económico muy importante. Pero que se ha encontrado con un paradigma del mercado de trabajo, lleno de resistencias. Conceptos como los del Premio en Economía Gary Becker, sobre Capital Humano, o los de Peter Drucker, sobre el de “knowledge worker”, no han logrado calar y desmarcándose de esa concepción industrial (taylorista) del trabajador, hasta hace muy pocos años. Las nuevas generaciones de profesionales, directivos y políticos, no han tenido la influencia suficiente, para que se les escuchara, hasta ahora, a los que se nos comienza a prestar más atención.
Alvin Toffler comentó, el avance más importante de la humanidad en el siglo XX ha sido la capacidad del ser Humano de pasar de crear valor con la fuerza física, a hacerlo con el conocimiento. Esta frase resume perfectamente el cambio de paradigma de la evolución del modelo económico del Industrial, a la Economía del Conocimiento.
- Lo que capacita a un profesional para desempeñar un determinado puesto de trabajo, en una empresa determinada. No es su experiencia en un puesto equivalente. Sino los conocimientos (knowledge), destrezas (skills) y competencias (competences) - modelo CDC -, que le permitan desarrollar correctamente el mayor número de tareas que forman parte de sus responsabilidad, en un puesto de trabajo determinado.
Por lo tanto, mientras que se siga utilizando como referencia en el SISPE el sistema del CNO como criterio para la aplicación de las Políticas Activas de Empleo, para la Formación, o para los procesos de dinamización del mercado de trabajo. Se corre un riesgo serio, de que todo ellos sea estéril.
Madrid 5/02/2011